Por David Arias Weil, Rabino y Vicepresidente II de la CCHIL
Uno para todos, y todos para todos.
Son estos los tiempos en los que recordamos que cada uno de nosotros tiene la responsabilidad por el otro, #QuedateEnCasa para que después podamos encontrarnos fuera de ella. Tenemos la responsabilidad a nivel particular como pueblo, tal como lo enseñan nuestras fuentes más antiguas: “Todo el pueblo de Israel son garantes el uno por el otro”. Al mismo tiempo tenemos una responsabilidad universal, así lo enseña la Mishná: “Quien salva una vida, es como si salvara al mundo entero” (Sanhedrin 4:5).
Parashat Vaikrá da comienzo al tercer libro de la Torá, el Levítico. Un libro puede ser visto como un tratado meramente ritual, o bien como una invitación al encuentro, a la unidad. El Sefer Shemot (Éxodo) termina de forma extraña con el pueblo fuera del Mishkán (Tabernáculo) Moshé incluido, y el comienzo de este libro invita a Moshé a acercarse. A lo largo de Vaikrá veremos el espacio del encuentro, de quienes están afuera y quienes quieren entrar. Nadav y Avihu, hijos de Aharón que morirán por haber entrado a destiempo al Mishkán verán sus días truncados. Moshé, Aharón y Miriam más adelante también tendrán sus altercados al intentar compartir un espacio tan reducido, casi como si estuvieran en cuarentena.
La Parashá abre con la descripción de los distintos tipos de sacrificios, tras la cual se esconde un poderoso mensaje de unidad y conciliación, de responsabilidad mutua, tan atingente para estos momentos. Dios le relata a Moshé las diversas posibilidades para realizar sacrificios, comenzando con la siguiente frase:
“Habla a los hijos de Israel y habrás de decirles: una persona –de vosotros -cuando acercare un sacrificio ante Adonai, de animales, de vacunos y de ovinos habréis de acercar vuestros sacrificios” (Vaikrá / Levítico 1:2).
Son varios los exégetas que prestan atención a la disonancia entre el lenguaje singular con el que abre el pasuk (versículo) diciendo “una persona” y la orden plural de “acercar vuestros sacrificios”. En hebreo es más interesante aun. El término que utiliza la Torá para describir “una persona” es Adám אדם. Un término que en hebreo no posee versión en plural. Así lo enseña Rabi Shelomó Efraim de Luntzich.
En hebreo, para definir el género humano (específicamente el masculino) existen 4 términos, de los cuales solo tres poseen un vocablo en plural:
איש – אישים – Ish / Ishim
אנוש – אנשים – Enosh / Anashim
גבר – גברים – Guever / Gvarim
El cuarto término es Adam, para el cual no existe plural. Dice Rabi Shelomó que por eso mismo la Torá utiliza el término “Adam” al comienzo del versículo, en singular, y luego cambia a plural. Enseñando que si un individuo ofrecía un sacrificio considerando también su responsabilidad para con los demás, le era considerado como si todo el pueblo lo hubiese hecho junto. De allí el paso del lenguaje plural al singular. Uno para todos, y todos para todos.
Si bien estamos cada uno en su casa, cada uno en su espacio, cada uno en su lugar, con el simple acto de quedarnos en casa podemos ayudar a la humanidad entera. Siendo individuos en un espacio privado, podemos aportar a todo el género humano.
Shabbat Shalom.
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