Por David Arias Weil, Rabino y Vicepresidente II de la CCHIL 

Un solo corazón, una sola persona.

Este jueves en Israel se entregaron las listas finales de las diversas fuerzas y partidos políticos que se postulan al Parlamento, la Knesset. A pesar de que los partidos más fuertes son 6 o 7, se presentaron casi 40 listas que en algunas semanas pasarán, o no, a formar parte del parlamento israelí.

La carrera hasta la entrega de las listas no estuvo exenta de peleas y discusiones, ofertas y demandas, renuncias y postulaciones, lo que probablemente significa que la carrera hacia las elecciones mismas, estará colmada de más y más divisiones. Y eso es justamente lo que nos enseña la Parashá de esta semana, Itró. Podemos discutir sobre y durante el camino, pero debemos saber también trabajar en conjunto.

Esta es la Parashá en la que se entregan los Díez mandamientos, al menos en su primera versión. Un texto que es fundamental, no sólo para la tradición judía, sino que para toda la humanidad. Los valores del respeto mutuo se encuentran enraizados en el decálogo que figura en esta Parashá.

Algunas líneas antes de que ocurra esta tremenda revelación ante el pueblo de Israel, que fue escuchada por cada individuo, la Torá nos cuenta sobre el camino que los llevó hasta allí.

“Habían salido de Refidim, y llegaron al desierto de Sinaí, y acamparon en el desierto; y acampó allí Israel delante del monte” (Éxodo 19:2).

El comentarista, RaSHI fija su atención en el hecho de que el texto habla en plural excepto en la última acción. “Habían salido”, “llegaron al desierto”, y también “acamparon”. Sin embargo la última acción es relatada en lenguaje singular: “y acampó allí Israel”.

Explica el comentarista que no es casual el lenguaje de la Torá en este caso. Según su interpretación; “y acampó allí Israel”, se refiera que fueron cómo una sola persona, con un solo corazón, mientras que en el camino tuvieron discusiones y altercados. A través de este comentario podemos comprender mejor la situación actual aquí, y podemos inspirarnos para vivirla lo mejor posible.

Estamos en el medio del camino y tendremos altercados, discusiones y diferencias. Pero no podemos dejar de ver el objetivo, ser como una sola persona, con un solo corazón. Como toda persona tenemos partes distintas, y a veces esta persona camina en direcciones distintas, pero el desafío verdadero está en ser un solo corazón. Unir un sentimiento que sea capaz de liderarnos en estos momentos de crisis.

Una luz que podamos utilizar de faro, y que nos recuerde que estamos en camino y que podemos discutir, pero que cuando esta senda llegue a su fin, podamos volver a unirnos.

 

Shabbat Shalom.