Por David Arias Weil, Rabino y Vicepresidente II de la CCHIL 

Elige tus batallas.

Vivimos una época de hipersensibilidad. La más mínima expresión que a juicio de algunos se defina como políticamente incorrecta despertará las más acaloradas reacciones y conducirán a una discusión que no tiene fin. Hoy todo se define en “lucha por algo”. La luchar por la igualdad, la lucha por la dignidad, la lucha por los derechos de este o aquél grupo. Todo es una lucha… y el problema está en que en las batallas siempre muere alguien, siempre alguien sale herido. ¿No será mejor volver a definir esas batallas como trabajo, como esfuerzo en vez de guerras y luchas?

Parashat Ki Tetzé nos enseña a definir las prioridades de mejor forma, de poder esclarecer nuestros objetivos y sobre como enfrentar aquello que nos desafía, pero no desde la sensación de obligatoriedad, sino desde la opción.

A fin de cuentas, no por cualquier motivo uno sale a la guerra.

El primer pasuk (versículo) de la Parashá dice:

“Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos…”

(Devarim / Deuteronomio 21:10)

No será esta la primera vez que la Torá utiliza esa expresión, y la misma figura en otros contextos, entonces uno se pregunta, ¿En qué se diferencia esta guerra con las otras mencionadas en la Torá?. RaSHI el sabio francés dice que en este caso “El escrito (la Torá) está hablando en este caso sobre una Guerra Optativa”.

Y es exactamente así. Desde la perspectiva de la Torá hay guerras en las que Mitzvá, es obligatorio, unirse a la lucha y no importa cual sea la motivación, no hay como escapar. Sin embargo hay guerras que son optativas, opcionales, batallas en las que hay otras alternativas. Esto tuvo implicancias en la conquista de la tierra por parte del pueblo cuando entraron a Israel después de deambular por el desierto. La guerra de conquista era obligatoria, mientras que una “Miljemet Reshut” una batalla opcional, era sólo para expandir la fronteras y no para sobrevivir.

Así sucede también en nuestros días, no por cada cosa que pasa en el mundo tenemos que luchar o librar una batalla o una guerra. Hay cosas en la que no nos queda otra, es como una “Miljemet Mitzvá”, pero hay cosas que son más bien opcionales. No siempre podremos ser los combatientes de todas las causas y luchar por todas las cosas malas que suceden el mundo. Fuera de ser utópico, no es más que un lema sin mucho contenido. A veces sucede que las batallas verdaderas no las elegimos, sino que nos vemos envueltos en ellas. Pero de allí a que todas nuestras vidas sean una lucha… eso es otra historia.

Como dijimos antes, en las batallas y en las guerras siempre hay muertos, siempre hay heridos, y nosotros no queremos estar en esa situación. Por eso, si algo nos es importante en la vida, si hay una causa por la que “vale la pena luchar”, debemos cambiar de perspectiva, elegir bien nuestras batallas y cambiar la forma en la que nos referimos a aquello: de batallas a esfuerzos, de lucha a trabajo, de guerra a pasión, de combate a visión.

En la era de las comunicaciones y las redes sociales, unirse a una batalla es algo tan simple como escribir un #Hashtag, es algo tan pedante como escribir un post y agregarse una foto con un texto en Facebook, como haciéndose parte de una causa que cuando mucho hemos leído sobre ella en Wikipedia. Hoy tenemos luchadores sociales de cartón, que escriben y escriben sobre la igualdad y la dignidad desde la comodidad de sus aparatos móviles, pero que no son capaces de poner las manos al fuego y manchárselas con barro para ayudar verdaderamente a los demás. Y en cambio están quienes esforzada y silenciosamente no libran batallas, sino que trabajan en pos de una causa, la viven, creen en ella y aunque puedan no ser tan vociferantes como los Luchadores Sociales de Salón, hacen bastante más sin utilizar un lenguaje bélico y violento. Después de todo, como aprendimos en otras ocasiones sobre esta misma parashá אין שלום יוצא מתוך מריבה La Paz no nace desde la guerra.

Si creemos en algo, debemos estar dispuestos a trabajar por ello, no a luchar por ello. Las guerras y las batallas van y vienen, son generalmente de corta duración, el trabajo es constante, el esfuerzo es cansador, pero no causa heridas.

 

Shabbat Shalom.