Por David Arias Weil, Rabino y Vicepresidente II de la CCHIL 

Shabbat Mevarejim

Nadie en su sano juicio elegiría ir por el mal camino.

Nadie elige en realidad en forma consciente hacerle daño a otro a menos que tenga un serio problema, sea un psicópata o algo por el estilo. La mayor parte de las veces lo que hacemos lo hacemos con buenas intenciones, y las decisiones que tomamos, lo hacemos conforme a lo que creemos que es lo mejor para nosotros y para quienes nos rodean. Aun así, una y otra vez se nos debe advertir de los riesgos que uno corre si es que no hace las cosas como corresponde. Siempre se dice que en un mundo ideal los semáforos no deberían existir, pues la gente se daría el paso alternadamente, pero eso no sucede ni en Chile, ni en Israel, ni en ningún lugar del mundo.

Lo que si sucede es que no estamos logrando detener por nuestros propios medios la propagación de la pandemia y al parecer en Israel cantamos victoria antes de tiempo. Cuando creímos que lo habíamos pasado, en realidad estábamos equivocados. Hoy Israel, con un alto porcentaje de su población vacunada, se debate entre volver al aislamiento total o intentar salvar la situación apelando a la responsabilidad de la población. Vacunarse, utilizar mascarillas, guardar distancia, evitar aglomeraciones y por sobretodo, cumplir con la cuarentena y las instrucciones.

¿Es realmente tan difícil?

Técnicamente, no, Sin embargo, le gente, como históricamente el ser humano lo ha hecho, elige el camino corto, el atajo, y no el esfuerzo.

La Parashá de esta semana es Reé y comienza con las siguientes palabras:

“Mira, hoy pongo ante vosotros una bendición y una maldición. La bendición es válida si cumpliereis los mandamientos… y la maldición os valdrá si no cumpliereis los mandamientos…”

(Devarim / Deuteronomio 11:26–28)

 Moshé le advierte al pueblo que existen dos caminos posibles, y que la decisión está en manos de ellos. Y es aquí donde volvemos a preguntarnos: ¿Para qué esta descripción? ¿Acaso hay alguien que en su sano juicio elegiría ir por el mal camino?. Ciertamente no, entonces, ¿cuál es la razón de esta declaración al comienzo de la Parashá?

Un antiguo midrash (Tanjuma, Reé, 3) explica de forma alegórica este pasaje de la Torá:

“A qué se asemeja esta enseñanza, a un viejo sabio que solía sentarse a un costado de la ruta donde había dos caminos. Él veía desde lo alto todo el paisaje en donde estaban los caminos, uno con espinas y pendientes al comienzo, pero suave y plano después; y otro que comenzaba suave y plano, pero que seguía con pendientes y espinas después. El mismo sabio advertía a los caminantes diciéndoles: “Aunque vean que el comienzo de esta senda está lleno de espinas, vayan por ella, que después mejora”. Y todos aquellos que con inteligencia le hacían caso, yendo por ese sendero, se esforzaban un poco al comienzo, entraban en paz, y salían en paz. Pero esos mismos que no hacían caso y tomaban el otro camino, fracasaban y caían en su caminar. Lo mismo hizo Moshé, les dio a entender al pueblo de Israel diciéndoles: Tienen aquí el camino de la vida y el camino de la muerte, bendición y maldición, y elegirás la vida, para que vivan tu y tu descendencia (Deut. / Devarim 30:19)”.

Claro está, nadie conscientemente elige ir por el mal camino, pero el camino corto es muy tentador. “Yo ya estoy vacunado, no me va a pasar nada”, pero como bien decimos en Israel, no pasa nada hasta que pasa. El camino para vencer una pandemia no es corto, hay que esforzarse, hay que caminar sobre las espinas y no saltarse las etapas, aunque la otra opción sea la más tentadora, la que dice abramos todo, no va a pasar nada, “miren, hay otros que lo hicieron es sólo como la influenza”… y al final el camino que parecía simple termina siendo más complicado. Para una civilización de miles de años, para un pueblo milenario o incluso para un joven estado de 73 años de existencia, tener que viajar a un ritmo más lento durante 1 año y medio o 2, es algo mínimo. No es fácil, pero como dice el midrash, es una cuestión de perspectiva, a fin de cuentas, el anciano veía desde arriba ambos caminos. Quizás nos haga falta elevar un poco la vista, y mirar más allá de la inmediatez.

 

Shabbat Shalom,
Jodesh Tov.