Por David Arias Weil, Rabino y Vicepresidente II de la CCHIL
Las Mitzvot ¿un camino? ¿un objetivo?
Nos preguntamos muchas veces cuál es el objetivo o las razones por las que cumplimos con determinados preceptos. Incluso para los creyentes, el cumplimiento de Mitzvot trae consigo no pocos cuestionamientos. En determinados círculos, se considera que quien cumple un mayor número de preceptos, se acerca más y a mayor velocidad a Dios. Otros creen que por cada Mitzvá realizada en este mundo tendremos privilegios en el mundo venidero. Eso a nivel espiritual o teológico. A nivel práctico hay quienes creen que al respetar las normas de la Kashrut, se les asegura un bienestar físico, sin complicaciones de salud de ningún tipo. También están quienes se aferran a la idea de que el cumplimiento de Shabbat los vuelve mejores personas y mejores jefas o jefes porque descansan un día por semana.
Aun así, y con todos estos argumentos, una de las oraciones centrales de la liturgia judía, el Shemá Israel, contiene entre sus párrafos la idea de que el cumplimiento de Mitzvot, se lleva a cabo simplemente por el amor a Dios.
Parashat Ekev trae consigo la segunda parte de la famosa plegaria, Shemá Israel, cuyo primer párrafo figuraba en la parashá anterior. En la primera parte del Shemá Israel la principal instrucción es: “Amarás a Adonai Tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con todas tus fuerzas”. (Devarim / Deuteronomio 6:5). El gran filósofo y profesor Rabi Yeshayahu Leibovitz plantea que esta es una orden categórica, ya que el texto de la Torá no estipula ninguna recompensa por el cumplimiento de la ley, o del precepto en cuestión. Además, no se da la opción, o no se menciona qué sucedería si dicha ley es quebrantada.
Por otro lado, la segunda sección del Shemá Israel, en Parashat Ekev, el planteamiento es diferente:
“Y será que si aceptar vais a aceptar los Mandamientos -lo que Yo os ordeno a vosotros hoy-: para amar a Adonai vuestro Dios […] Yo daré la lluvia de vuestra tierra en su tiempo: la temprana y la tardía […] Cuidaos vosotros no sea que se haga necio vuestro corazón’: y os desviéis y adoréis dioses extraños y os prosternéis a ellos. Pues se encenderá el furor de Adonai contra vosotros, y cerrará los cielos y no habrá lluvia, y la tierra no dará su fruto; y os perderéis pronto de sobre la tierra buena que Adonai os concede a vosotros.” (ibid. 11:13-17).
Las expresiones “si” y “no sea que”, son vocablos que condicionan el cumplimiento de las Mitzvot, le dan un carácter condicional. Si ustedes cumplen con esto, yo les daré aquello. Pero quien quiera que haya hecho de su vida, una vida de estudio de Torá y cumplimiento de Mitzvot, sabe que no siempre es así. Es aquí cuando apelamos al atributo de amor que nos trae Dios, la posibilidad de expresar ese amor por medio de acciones.
Dice el pasuk (versículo) que leímos antes: “Y será que si aceptar vais a aceptar los Mandamientos -lo que Yo os ordeno a vosotros hoy: para amar a Adonai vuestro Dios, y para servirlo con todo vuestro corazón y con todo vuestro ser” (ibid. 13.) El Midrash (Sifrei Devarim 41:23) se refiere a esta frase enseñando lo siguiente:
“No digas: Ahora estudiaré para ser rico, estudiaré para ser llamado Sabio, para recibir por ello una recompensa… sino todo lo que hagas, hazlo por amor, el honor al final vendrá por si mismo”.
Si hacemos que nuestro cumplimiento de Mitzvot, depende de determinadas causas, una vez que desaparezcan esas causas, lo hará también nuestro compromiso con la práctica judía. El objetivo es que podamos disfrutar del camino mismo de las Mitzvot, y que podamos hacer todo lo que hacemos desde el amor, sin buscar un beneficio o una recompensa a cambio de lo que hacemos. Por medio de nuestras acciones seremos meritorios… de haber cumplido la misma acción. Somos nosotros los que salimos fortalecidos, independiente de que hayamos cumplido o no con la acción que se nos encomendó. Un extremo sería cumplir y seguir cumpliendo preceptos, Mitzvot y mandamientos divinos, sin siquiera cuestionarnos nuestra relación con Dios. El otro sería dejar de lado la práctica ritual y decir que esas acciones ya no son relevantes para la era en la que vivimos, y que se puede uno conectar con lo sagrado de diversas formas.
En un lado, se pierde la esencia de la relación con Dios, la teología y el pensamiento, la crítica y la visión de mundo se hunden y se vuelven esclavas de la ceguera ritual. Del otro lado, no podemos asegurar la continuidad y el futuro, pues no podemos traspasar sentimientos y valores sino es por medio de las acciones.
Que el amor que celebramos esta semana en Tu BeAv, pueda guiarnos en las acciones que día a día cumplimos.
Shabbat Shalom.
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