Por David Arias Weil, Rabino y Vicepresidente II de la CCHIL

El dinero no lo es todo… ¡Pero cómo ayuda!

Cuántas veces hemos escuchado la siguiente frase: “La plata no es todo en la vida”.

Es cierto, no todo se puede solucionar por medio del dinero, y en tiempos de “Black Friday” o “Cyber Monday” esto pareciera ser un argumento casi absurdo. Aun así, no todos nuestros problemas pueden resolverse por medio de la plata o por medio de recursos, estos son sólo medios, y así como nos pueden ayudar a “ascender”, los mismos medios nos pueden provocar las más grandes caídas. Como decía Madonna, “We are living in a material world” vivimos en un mundo materialista, que le ha otorgado un lugar central a nuestras facultades económicas, hay gente dispuesta a sacrificar mucho para poder conseguir unos números de más en sus cuentas. Hay sueños que cumplimos, o no, dependiendo de nuestra situación financiera.

Sin embargo, la Parashá de esta semana, Vayetzé, viene a enseñarnos que el dinero, los recursos, la plata son solamente una escalera, un medio, por el cual se puede ascender y descender. Podemos hacer nuestros sueños realidad incluso si no hablamos de dinero.

Yaakov, uno de los protagonistas de esta sección de la Torá, sale de Beer Sheva y se dirige a Jarán. En el camino debe hacer una pausa. La historia es conocida, Yaakov se detiene, toma algunas rocas para apoyar su cabeza, hasta que cae profundamente dormido. Una vez que logra conciliar el sueño, comienza a tener la peculiar visión de la escalera, tal como lo relata la Torá:

“Y él soñó: Y he aquí que había una escalera afirmada sobre la tierra y su cabezal llegaba hasta los cielos y he aquí que los enviados de Elohim ascendían y descendían por ella” (Bereshit / Génesis 28:12)-

Claro está, una escalera cumple dos funciones principales, nos ayuda a bajar y también a subir. Los ángeles del sueño de Yaakov así lo demuestran. El comentario de Rabi Yaakov Baal HaTurim, un famoso codificador de Halajá (ley judía), exégeta y Rabino del siglo XIII, puede darnos una perspectiva aun más profunda de lo que aquí estamos aprendiendo.

El Baal HaTurim explica que la palabra hebrea, MAMÓN, ׳מָמוֹן׳, cuyo significado podría ser entre otros, dinero o sustento económico, tiene como valor en Guematria: 136. Recordemos, la Guematria es una técnica interpretativa mediante la cual a cada letra (hebrea) se le asigna un valor numérico. La א Alef será 1, ב Bet 2 y así.

Lo curioso del valor numérico de la palabra MAMÓN, ׳מָמוֹן׳, es que equivale al valor numérico de la palabra SULAM סוּלם, escalera: 136.

Dice Rabi Yaakov Baal HaTurim, que esto no viene sino a enseñarnos que “así como te puede elevar, te puede también derribar”.

Como los peldaños de una escalera, como las etapas de la vida, así nosotros los seres humanos “ascendemos y descendemos por ella”. Lo mismo sucede con nuestra riqueza, con los recursos materiales que tenemos. A veces nos empujan hacia abajo y nos hacen sentir que estamos tocando la tierra, estamos afirmados sobre la tierra, tal como la escalera. A veces, los mismos pueden darnos la sensación de que nos hacen ascender, sintiendo que estamos con la cabeza en los cielos.

Es por esto mismo que debemos verlo como un medio, como un camino, no como un objetivo. Y es que una escalera no es el objetivo en sí mismo. Cuando utilizamos una escalera lo hacemos con el objetivo de poder bajar o subir, no para quedarnos parados en la misma, estáticos e inmóviles. Lo mismo sucede con la acumulación de riquezas, ese no puede ser nuestro objetivo en la vida, vinimos a este mundo y vivimos en él para algo más.

Se acerca la festividad de Janucá y otras celebraciones aledañas en la que a veces nos vemos envueltos en una aparente “necesidad” de comprar, adquirir, de tener determinadas cosas y regalar a otros. Es justamente ahora el momento de evaluar si acaso no estamos haciendo de la escalera, un objetivo.

 

Shabbat Shalom