Por David Arias Weil, Rabino y Vicepresidente II de la CCHIL
Las redes sociales han llegado para quedarse y han establecido una serie de paradigmas que serán difíciles de romper. La forma en la que intentamos discutir por medio de estas redes ha traído consigo consecuencias positivas por un lado, y nefastas por el otro. La lejanía y la distancia de quien se encuentra al otro lado de la pantalla y el teclado, hacen imposible a veces, poder tener un diálogo serio. No es secreto para nadie a estas alturas, que todas las redes sociales funcionan por medio de algoritmos que potencian nuestros gustos y también nuestros disgustos. Así por ejemplo, una preferencia política que en las urnas obtiene pocos votos, nos deja atónitos, pues estábamos convencidos de que aquella encuesta en Twitter, nos mostraba la realidad. Error, las redes nos muestran lo que queremos ver.
Sin embargo, la cercanía a quien piensa distinto a nosotros, eso es lo que podrá traernos algo de entendimiento, y de luz. Así lo aprendemos de una de las secciones de la Parashá de esta semana, Vaieshev.
La Parashá comienza relatando la historia de Yosef y sus hermanos. Un relato de celos, de preferencias y de relaciones dañinas entre los miembros de la familia. Yosef, el penúltimo hijo del Patriarca Yaakov, intenta destacarse y sobresalir de entre sus hermanos. La Torá nos da al menos tres atisbos de este intento de brillar un poco más que sus pares. Yosef habla mal de ellos y los difama, La Torá además cuenta que Yaakov lo amaba a él por sobre sus hermanos, y por último le regaló una túnica especial.
Como si esto fuera poco, Yosef, el hombre de los sueños, quien después tendrá un alto cargo en el liderazgo Egipcio, sueña dos visiones en las que él gobierna a sus hermanos, los domina, y también domina a sus padres. La respuesta tanto de su padre, como de sus hermanos, no se hizo esperar. Sus hermanos le responden con ironía, mientras que su padre lo reprime.
Yaakov, en un intento casi perdido por sembrar la paz entre sus hermanos, envía a su predilecto, Yosef, en busca de los hermanos y su ganado. Al verlo venir, la Torá se refiere al modo en que sus hermanos lo divisaron:
“Y cuando ellos (sus hermanos) lo vieron aproximarse desde lejos, conspiraron contra él para matarlo” (Bereshit / Génesis 37:18).
Yosef, no estaba en la zona, después de un breve diálogo con un viajero aparentemente nómade, en donde le pregunta si han visto a sus hermanos, se dirige hacia donde ellos estaban. No había razón alguna para que la Torá dijera en forma explícita que “lo vieron aproximarse desde lejos”. Es obvio que venía de lejos!, si hubiese venido de cerca, no hubiese preguntado dónde estaban. ¿Por qué entonces señalar que Yosef “Se aproximaba desde lejos”?
Muchos de los exégetas se enfocan en la “conspiración” para dañar a Yosef, y algunos (entre ellos Rabi Ovadia Seforno) dicen que los hermanos pensaron que así como ellos conspiraban contra él, él conspiraba contra ellos. Sin embargo, el asunto está en la lejanía, si lo hubiesen visto de cerca, si se hubiesen tomado el tiempo de conocerlo de forma más íntima, todo hubiese sido distinto.
El pasuk (versículo) resalta la lejanía con la que los hermanos vieron a Yosef, y quizás ese haya sido el comienzo de toda la maldad que se expandió entre ellos. Al no ser capaces de ver su propio hermano de cerca.
Cuando en un debate virtual nos escondemos tras la pantalla y el teclado para insultar, vociferar y tergiversar las cosas con el mero ánimo de discutir, nos estamos alejando de quien podría ser nuestro hermano o hermana. Acercarnos hacia quien no piensa como nosotros no nos obliga a pensar como él o ella, no nos obliga a cambiar nuestra opinión, es más, incluso eso puede fortalecer nuestra propia identidad. Los hermanos no fueron capaces de ver a su hermano de cerca y eso provocó en ellos las ganas de querer hacerle daño. A veces cuando nos escudamos en el anonimato virtual, no somos capaces de ver a un tercero de cerca, corriendo el riesgo de provocarnos daño unos a otros.
Para enmendar y corregir la forma en la que hoy discutimos, debemos salir a conocer de cerca a quienes no son como nosotros a quienes piensan distinto. En tiempos de COVID-19, sabemos que puede ser difícil, pero bien hemos aprendido que a veces cerca no quiere decir en un mismo espacio físico.
Shabbat Shalom.
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