Por David Arias Weil, Rabino y Vicepresidente II de la CCHIL 

Salud, Dinero… Torá.

La pandemia ha puesto en riesgo principalmente dos aspectos de nuestras vidas: La salud, y el sustento. Cada uno de estos posee sus propias aristas y tiene múltiples dimensiones. Por supuesto, nadie quiere contagiarse y nadie quiere perder su trabajo. Queremos seguir haciendo una vida relativamente normal, a la vez que nos cuidamos. Sin embargo, estos son dos factores que afectan principalmente nuestra existencia física. A fin de cuentas, el virus ataca nuestro cuerpo, y la falta de sustento o dinero, puede traer como consecuencia drástica y extrema, el hambre, la falta de un techo; golpes que afectarán nuestro cuerpo.

Sin embargo, cabe preguntarse: ¿Y qué sucede con nuestras almas? ¿Qué sucede con nuestra Torá? ¿También vamos a permitir que esta se ponga en riesgo ante la pandemia?.

La semana pasada justamente aprendimos la importancia de cuidar el cuerpo para cuidar el alma, aprendimos que a veces lo material lo terrenal tiene preferencia por sobre lo espiritual. A su vez, entendimos que seres humanos dedicados meramente a lo terrenal, se convierten en bestias, cuyo único fin es satisfacer y dar rienda suelta a sus instintos. Yaakov, el tercer patriarca, en la Parashá de esta semana, nos enseña que debemos cuidar cada aspecto de nuestra vida.

Al comienzo de la Parashá, Yaakov se prepara para el encuentro con su hermano, Esav. El encuentro al parecer será tenso, la noche anterior al mismo Yaakov tiene una lucha de la que sale herido. Su nervio ciático se ve afectado y por lo mismo queda con una molestia al caminar. En ese mismo episodio recibirá su nuevo nombre: Israel. Aun así, algunos versículos más adelante, la Torá nos cuenta que Yaakov salió a fin de cuentas casi “ileso”:

“Y llegó Yaakov, íntegro, (completo) a la ciudad de Shejem y acampó frente a la ciudad” (Bereshit / Génesis 33:18).

En hebreo, la Torá utiliza el vocablo שלם Shalem para explicar que Yaakov llegó íntegro a la ciudad de Shejem. La misma palabra significa, “completo” y también “en paz”. ¿Cómo es entonces que después de semejante lucha Yaakov siguiera estoico?

El comentarista bíblico RaSHI comenta este pasaje en base a una explicación del Talmud (Shabbat 33a) que dice que Yaakov llegó completo e íntegro en tres aspectos distintos:

  • Shalem beGufó שלם בגופו: Íntegro en su cuerpo. Puesto que se había recuperado de su herida después de la pelea.
  • Shalem beMamonó שלם בממונו: Íntegro en su sustento. La palabra hebrea Mamón ממון indica la posesión de distintos bienes, y a pesar de que Yaakov había preparado contundentes regalos para su hermano Esav, seguía teniendo todo lo que precisaba.
  • Shalem beTorató שלם בתורתו: Íntegro y completo en su Torá. Porque a pesar de haber pasado por no pocas experiencias muy duras, jamás olvidó su Torá, Yaakov no olvidó ni su tradición ni su identidad.

 

El mensaje de Parashat Vaishlaj resuena aun más fuerte en esta época de pandemia. Al enfocar, y con razón, todos nuestros esfuerzos en cuidar la “parnasá” el sustento manteniéndonos sanos, podemos llegar a perder la Torá. Yaakov se mantuvo íntegro, firme y completo no sólo porque se preocupó de su existencia física. El patriarca se mantuvo estoico gracias a que no abandonó su espiritualidad. Hoy las Kehilot (comunidades) hacen un gran esfuerzo por llegar a todos quienes quieren seguir ahondando en el saber judío, incluso a la distancia. Este equilibrio entre salud y sustento será estable sólo en la medida en la que esté presente el tercer elemento: Torá.

Shabbat Shalom.