Por David Arias Weil, Rabino y Vicepresidente II de la CCHIL

 

Nos sobra Corona,
Nos falta amor.

La plaza del teatro Habima en Tel Aviv se llena de manifestantes que aparentemente guardan las normas de distanciamiento social, manifestándose por la democracia Israelí, que según algunos se encuentra en peligro.

A pocos kilómetros en la ciudad de Bené Barak, que se hace famosa no para bien, sino por algunos piadosos religiosos que siguen insistiendo en establecer minianim (pequeños grupos de rezo) en espacios abiertos, algo que de momento está prohibido por la situación de emergencia.

O bien ambos grupos tienen razón, o ambos están equivocados.

Las redes sociales y los medios de comunicación arden en llamas cuando un grupo de ultrarreligiosos deciden rezar en minián, rompiendo así, abiertamente la cuarentena, poniéndose en riesgo a ellos mismos y a quienes están alrededor. Las mismas redes o medios de comunicación fueron quizás un poco más permisivos en términos de condenas públicas con los manifestantes por de Tel Aviv.

No es esta una apología al mundo ultrarreligioso, ni a los manifestantes, ni una condena hacia ambos. Es que lejos de estar en polos opuestos, están del mismo lado, y cuando se den cuenta, todo eventualmente funcionará mejor, dándole una nueva expresión a nuestra relación con otros seres humanos y con Dios.

Quizás nos sobre Corona y nos falta Amor.

Muchos se preguntan ¿Cómo se puede expresar el amor hacia El Creador?. Los judíos leemos y rezamos varias veces por día el decreto bíblico que reza:

“Amarás a Tu Dios con todo tu corazón” (Devarim / Deuteronomio 6:5).

Se puede expresar este amor sólo por medio del rezo y el cumplimiento de Mitzvot? ¿Sólo por medio de nuestras buenas acciones?

Todas las respuestas son correctas, y la parashá de esta semana trae una respuesta más.

 

Estamos leyendo acerca de la inauguración del Mishkán (Tabernáculo) que no estará exenta de accidentes, sin embargo un Pasuk (versículo) llama particularmente la atención de varios exégetas. Dice la Parashá:

“Por tanto se aceraron, toda la congregación, permaneciendo de pie ante Adonai” (Vaikrá / Levítico 9:5).

Dicen nuestros sabios que ni bien el pueblo pudo unirse y mantenerse juntos, superando las diferencia, lograron ser dignos de estar de pie frente a Dios. De esta forma la expresión “se acercaron” no se refiere solamente a la cercanía física con el Tabernáculo, sino también al acercamiento entre las distintas tribus las distintas partes del pueblo de Israel, haciéndose meritorios de estar presentes ante Dios. “Ahavat Israel” el verdadero amor de Israel es el que trae también el Amor de Dios y su cercanía. Cuando amamos a alguien en forma sincera, más allá de las diferencias, estamos cumpliendo el mismo mandamiento del Sefer Vaikrá: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo, Yo Soy Adonai” (ibid. 19:18).

El Arí HaKadosh, Rabi Itzjak Luria, de los más grandes Cabalistas de Tzfat (Safed) del Siglo XVI, solía comenzar cada mañana sus plegarias y rezos diciendo: “Heme aquí que estoy dispuesto a cumplir con el precepto que dice: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Para dirigirse a Dios el Cabalista justo antes de rezar, pedía por el amor al prójimo.

Cuando logremos superar las diferencias superficiales que nos diferencian y logremos unirnos unos con otros más allá de nuestras creencias, de nuestras máscaras (y mascarillas), seremos merecedores de un hermoso regalo, la unión misma, como pueblo y como humanidad. Parashat Sheminí nos enseña que hay una relación proporcional y recíproca entre estos amores. Nuestro amor a Dios no estará completo sino somos capaces de amar a los seres humanos. Nuestro amor a los seres humanos es también parte de nuestro amor por Dios.

Estamos encerrados en nuestras casas para evitar contagiarnos de un virus que se propaga a gran velocidad por todo el mundo. Sin embargo, para contagiar el amor, no hace falta salir de la casa.

 

Shabbat Shalom.