Por David Arias Weil, Rabino y Vicepresidente II de la CCHIL
Tres noticias, una voz.
Pareciera ser que la famosa frase “el pueblo unido, jamás será vencido” tiene una relación compleja con Am Israel. Hemos estudiado en otras ocasiones que la unidad del pueblo es un componente vital para enfrentar los desafíos que la existencia del mismo conlleva. Parashat Itró trae entre sus líneas una de las versiones del conocido refrán: “Haremos y escucharemos”. El lenguaje plural en el que se materializa esta expresión esconde en parte, el secreto de esta unión.
Tres noticias muy particulares relacionadas al quehacer judío en Israel, llamaron la atención de muchos Israelíes esta semana. En primer lugar una mujer gana el Pras Israel, el principal premio de Israel en la categoría de estudio de Talmud, un hecho inédito en la historia. El premio lo otorga el ministerio de educación, cuyo jefe es el Ministro Rafi Perets, quien se hizo conocido el último tiempo por sus comentarios respecto de la comunidad gay.
En segundo lugar, una mujer demanda a la compañía de trenes de Israel, porque según dice, un grupo de hombres que quería conformar un minián para rezar, no se sentían cómodos ante la presencia de una mujer. La compañía dice que en realidad ella se acercó a un funcionario en el vagón y se quejó del Minián, a lo que el funcionario le contestó diciéndole que si no le gustaba, que se cambiara de asiento. La mujer demanda a Rakevet Israel (Israel Railways) por casi 60.000 Shekels, unos $17.000 USD.
Por último, la municipalidad de Tel Aviv a través de un decreto municipal, prohibe la instalación de puestos y stands para ponerse Tefilín alrededor de Escuelas, Colegios o centros de jóvenes, acusando a organizaciones religiosas de ser “misioneras y proselitistas”. En una de las principales ciudades del país judío, hacen un dictamen en contra de una costumbre judía muy simbólica.
Así de vertiginosa, diversa y compleja puede ser la discusión sobre el Judaísmo en la esfera pública Israelí. Estamos destinados a vivir dentro de una discusión, de una Majaloket, constante. Sin embargo, la Parashá de esta semana, nos invita, por no decir que casi nos “obliga” (si es que esa palabra se puede seguir usando en pleno siglo XXI) a caminar juntos, a dar los pasos necesarios para seguir haciendo judaísmo juntos.
El pueblo está apunto de recibir los 10 mandamientos, uno de los pilares de la creencia judía. Dios, por medio de Moshé le comunica al pueblo que deberán seguir determinados pasos, para asegurar así su bienestar. A lo que el pueblo contesta:
“Respondieron todo el pueblo al unísono, y dijeron: Todo lo que ha hablado Adonai haremos”. (Shemot / Éxodo 19:8).
El sabio Eliahu de Vilna, el conocido Gaón de Vilna, se pregunta ¿Por qué dice la Torá que el pueblo contestó al unísono diciendo “haremos” todo lo que se nos ha dicho? Contesta el Gaón de Vilna, diciendo que incluso el más piadoso de los Tzadikim, por más puro que sea, no puede cumplir solo, las 613 Mitzvot de la Torá. Sino que es la totalidad del pueblo la que tiene la facultad de hacerlo. Es por esto que la Torá trae esta breve declaración del pueblo apenas unos renglones antes de los 10 mandamientos. Sobre esto enseñaron también nuestros maestros, que cumplir con el Devar HaShem, con la palabra de Hashem en su integridad, es posible solo cuando el pueblo camina junto, se mantiene junto y contesta al unísono.
Sí, es cierto que en el unísono no hay armonías, sino una voz monótona, pero más fuerte se escucha esa nota sola, cuando son cientos de miles de almas las que la hacen vibrar.
El judaísmo Israelí está aun en proceso de construirse y conformarse, o de “deconstruirse”. Lo que antes parecía ser convencional ya no lo es. Hace mucho que el judaísmo en Israel dejó de ser en blanco y negro; hay cientos de comunidades que transmiten un judaísmo en colores, en 3D y en 4K. Aun así el desafío de quienes enarbolan la bandera del pluralismo, es aceptar que no todos estarán de acuerdo con ellos, que no son los que poseen la única verdad, y que no son los únicos dispuestos a hacer cambios.
Caminar juntos, intentando limar las asperezas, encontrando los momentos precisos para hacer resonar por unos instantes esa nota al unísono, es lo que nos dará un poco más de perspectiva cuando hablemos de la unión de Am Israel, pues no hay otra forma de cumplir con la voluntad de Dios que no sea haciéndolo juntos, incluso cuando no estamos de acuerdo en todo.
Shabbat Shalom.
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