Por David Arias Weil, Rabino y Vicepresidente II de la CCHIL

Libertad, salimos y volvemos a entrar.

En días en los que la disparidad entre Chile e Israel en términos del Corona se hace tan evidente, nos preguntamos, ¿qué es lo que nos hace verdaderamente libres?. ¿Cómo entendemos la libertad?. La lectura de uno de los pasajes de la sección que leeremos esta semana de la Torá, puede traernos una mirada más sobre la libertad.

Este Shabbat cerramos el libro de Vaikrá (Levítico) con dos Parashot, Behar y Bejukotai. Parashat Behar comienza enumerando los detalles relativos a la Mitzvá del año Sabático, el ciclo agrícola de 7 años, que al renovarse 7 veces, culmina con el Yovel, el Jubileo, al año 50. Al cumplirse este gran ciclo de 50 años, la Torá dice:

“Y consagraréis el Año del cincuentenario: y proclamaréis libertad en la tierra para todos sus habitantes”. (Vaikrá / Levítico 25:10).

Hay diversas palabras en hebreo que están asociadas al concepto de libertad, como por ejemplo חופש Jofesh o también חירות Jerut. Sin embargo, la expresión que usa la Torá en este caso es דרור, Dror. Un término quizás menos conocido para hablar de libertad, que oculta en su raíz un aspecto de la misma que casualmente está relacionado con lo que vivimos estos días.

Sucede que la pregunta que nos hacemos, por qué la Torá utiliza ese vocablo y no otro, ya se la hicieron en épocas anteriores. Es así que el exégeta RaSHI, trae la siguiente explicación que aparece ya en el Talmud (Rosh HaShana 9a):

“Enseñó Rabi Yehudá: ¿Qué significa esta palabra “Dror”? Que es como quien habita en un lugar, saliendo y entrando libremente del mismo. Que puede vivir o habitar en donde él lo desee, sin depender de otros para hacerlo”.

En hebreo el verbo לדוּר Ladur, quiere decir Habitar, o Residir en un lugar. De allí viene la palabra Dirá דירה, departamento. Más allá del alcance lingüístico que nos trae RaSHI, vemos que la libertad en este caso es vista como algo físico. La posibilidad de elegir dónde desenvolvernos en el espacio, elegir el lugar y el momento en el que queremos estar.

Parecería que en los tiempos del Corona fuimos privados de nuestra libertad, en las últimas semanas no siempre pudimos estar donde queríamos estar, muchos efectivamente sintieron que la libertad para ellos se había terminado, y con justa razón. Como consecuencia, muchos creyeron que al comenzar a salir de la cuarentena podía hacer ejercicio de su derecho a la libertad con total “libertad”, sin tener ningún tipo de consideración. Las aglomeraciones de gente en lugares comerciales que no son de primera necesidad, fiestas, reuniones y otros vituperios que lejos de ser esenciales, arriesgaron y siguen arriesgando la vida de todos nosotros. Hay quienes salen a la vía pública sin tomar las debidas precauciones, como el uso de máscaras, la distancia o la higiene. Lo peor, como sabemos, no es que se ponen en riesgo ellos mismos, sino que nos ponen en riesgo a los demás.

En este contexto se enmarca la parte final del Pasuk (versículo) que estudiamos: “proclamaréis libertad en la tierra para todos sus habitantes”. Nuestra libertad termina donde comienza la del otro; tengo todo el derecho a aprovechar mi libertad, pero eso no puede ser a costa de la libertad o de la salud de otros. No será verdaderamente libertad, hasta que todos seamos responsables por el otro y garantes por cuidarnos entre todos. Sino, ¿qué tipo de libertad será esa? Un libertinaje mezquino y egoísta que no considera al prójimo.

Mientras en Israel comenzamos a intentar volver a una nueva rutina (a la anterior no podremos volver), en Chile se debaten nuevas medidas aun más estrictas para frenar los contagios. Es ahora cuando debemos recordar que la libertad no es sólo el moverse en un espacio físico, y que se acaba cuando comienza el espacio del otro.

 

Shabbat Shalom.