Por David Arias Weil, Rabino y Vicepresidente II de la CCHIL 

Un arma que está demás. 

Las Parashot que culminan la lectura del libro de Bemidbar (números) traen consigo relatos interesantísimos y relatos un poco más tediosos. Sin embargo, uno de los relatos más crueles de la Torá lo vemos en Parashat Matot, con la venganza que acomete el pueblo de Israel en contra de los Midianitas. Por orden de Dios, Moshé recluta a los valientes del pueblo y salen a cumplir con la orden del creador. Las explicaciones para este episodio son variadas, es en realidad un ajuste de cuentas, una acto de justicia, mientras que otros dirán que sigue siendo algo sumamente complejo y difícil de entender.

Aun así y con todo esta idea a cuestas, llama la atención un pequeño detalle en el relato de este particular episodio:

“Y a los reyes de Midián mataron -junto con sus muertos-, a Eví y a Rékem y a Tsur y a Hur y a Rébah, los cinco reyes de Midián; y a Bilhám, hijo de Behór, mataron a espada” (Bemidbar / Números 31:8)

¿Qué necesidad hay de mencionar el tema de la espada? ¿Será una especie de morbo? ¿Y es que acaso habían otros métodos disponibles en aquella época?. Seguramente habría otros métodos como el arco y flecha, entre otras opciones. Sin embargo la Espada llamó la atención de algunos comentaristas. Entre ellos, por supuesto, RaSHI, quien contesta conectando especialmente a Bilám el hechicero que intentara hace algunas semanas en Parashat Balak, maldecir a Israel. Contesta entonces el exégeta a la pregunta: ¿Por qué se nos dice que mataron a Bilám por medio de la espada?

“Para enseñarnos que quiso sobreponerse y dañar a Israel cambiando su propia habilidad por la de ellos. Porque Israel no se salva de sus enemigos, sino por medio de sus bocas, por medio de la plegaria y la oración. Vino así este, Bilam, e intentó usar el arma de Israel, la palabra, para maldecirlos. Así entonces hizo Israel con Bilam, tomó la habilidad de él, la espada, y la cambió para utilizarla en su contra”.

El “default”, la opción por defecto de Am Israel, no es utilizar la espada, sino la palabra, resolver los asuntos por medio de la vía buena, como diríamos hoy, la vía diplomática. Aun así, Israel sabe utilizar la mano dura cuando toca hacerlo. No le es cómodo y no es lo que preferiría, sin embargo a veces debe hacerlo, pero no es “su habilidad”. Israel para poder dar el golpe certero, tomó las habilidades de Bilam y de otros pueblos para defenderse, pero aun así, si el pueblo tuviera la opción de elegir, seguramente lo haría por medio de la palabra.

Es más, en el comentario de RaSHI, aparece también la bendición que Itzjak el patriarca le diera a su hijo Esav, diciéndole: “Por tu espada vivirás” (Bereshit / Génesis 27:40). La opción de vivir a punta de espadas no era nuestra bendición, sino la de Esav. La Berajá que recibió Yaakov no incluía la espada.

Los ejemplos son claros. Aunque sepamos usar la espada, son la palabra, la oración, la plegaria y el estudio son nuestra mejor defensa. El dilema está en que hemos desarrollado un arma que está demás, hemos transformado a la palabra en un arma poderosa, que puede hacer a veces más daño que una espada. De eso somos testigos cada vez con mayor intensidad, dentro de nuestra comunidad, dentro de nuestro pueblo.

¿Cómo haremos para recuperar el valor pacífico de la palabra?

 

Shabbat Shalom.

 

*Imagen: Autor Salome Designs