Por David Arias Weil, Rabino y Vicepresidente II de la CCHIL
Una piedra en el camino.
El drama está llegando a su fin, después de 3 semanas en la que leímos con intriga la saga de Yosef y sus hermanos, en la Parashá de esta semana, Vaigash, todo llega a su fin. Al comienzo de la Parashá Yehudá, el hermano que había intentado vender a Yosef hacía más de 20 años, ahora pide ser responsable por su hermano menor, Binyamin. Es el cambio en la actitud lo que abre las puertas de la reconciliación.
El encuentro termina para bien, Yosef da a conocer su verdadera identidad y le dice a sus hermanos que no se preocupen, que todo lo que le ha pasado, Dios se lo ha dado “para bien”. Sin embargo los hermanos creen que no es suficiente, temen una represalia, saben muy bien el daño que le provocaron a Yosef y piensan que este puede vengarse. Con todo, Yosef les demuestra que no les guarda rencor, y los envía de vuelta a Canaán en busca de su padre, Yaakov. Pero antes de dejarlos partir los bendice, les da una misión para el camino:
“Y despidió a sus hermanos, y ellos se fueron. Y él les dijo: No riñáis por el camino” (Bereshit / Génesis 45:25).
¿A qué se refiere esta frase de “no riñáis por el camino”?. ¿Acaso se refería Yosef a que no discutan por qué camino ir? ¿Acaso era una invitación a concentrarse en el camino y no perder el foco? RaSHI el exégeta trae al menos 3 posibles perushim (interpretaciones) a este versículo.
- Que no discutan sobre Halajá. Es decir, que no se inmiscuyan en el estudio profundo de la Torá, porque podrían llegar a perderse en una discusión y perderse así en el camino.
- No avanzar a pasos agigantados, como salteándose etapas, provocando en ellos mismos cansancio.
Yosef le encomienda a sus hermanos cuidarse en el camino, y los dos comentarios que trae RaSHI hasta aquí no se ajustan mucho al texto mismo, es por eso que el comentarista termina con una exégesis más apegada a la realidad y a lo que dice la Torá:
“Se preocupó (Yosef) de decirles que no discutan en el camino con respecto al pasado, a lo que sucedió cuando lo vendieron a él mismo, culpándose unos a otros, diciendo que fue por culpa de este o de este otro”.
Israel está enfrentando en estas semanas desafíos a la par de grandes avances. Por un lado hemos sido uno de los primeros países en comenzar a vacunar masivamente, por otro, esta semana se ha disuelto el parlamento, Knesset, teniendo que llamar a nuevas elecciones, la cuarta (!) en dos años. Es por un lado tremendamente importante y significativo ejercer el derecho a voto, viviendo en un país democrático, sin embargo, todos sabemos que siempre alrededor de las elecciones hay mucho odio, discusiones, peleas, conflictos e insultos. Es una o varias piedras en el camino, en el camino, reñimos. Como pueblo y como sociedad tenemos objetivos y metas más grandes que cumplir, no podemos perder el rumbo por estar discutiendo en medio del camino. No importa cual de las interpretaciones tomemos, lo principal es que podamos cuidar la unión y la fraternidad, eso es lo que Yosef quería de sus hermanos.
No es este el momento de avanzar a pasos agigantados, es ahora cuando más tenemos que cuidarnos, cuando vemos la luz al final del túnel. No es momento de culparnos unos a otros mirando al pasado, intentando responsabilizar a otros por lo que está pasando; es momento de mirar al futuro.
Proteger y potencia esa unión, intentando caminar y avanzar juntos. A fin de cuentas el objetivo de los hermanos de Yosef era traer a su padre, Yaakov y poder reunir por fin, a toda la familia. ¿Estamos dispuestos a salir en busca de esa fraternidad, sin discutir en el camino?
Shabbat Shalom.
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