La historia de las enfermedades, epidemias, pandemias ha estado presente en la humanidad desde tiempos inmemoriales, desde Roma hasta nuestros días. No son pocos los intelectuales que han atribuido a estos seres microscópicos (virus, bacterias, etc.) un peso determinante en el desarrollo de los acontecimientos. Difícilmente se puede explicar la caída del Imperio Romano sin tomar las pestes que lo asolaron, vaciando sus ciudades (Roma en su apogeo tuvo una población de 1.500.000 de habitantes, para el año 1000 d.c. solo cerca de 10.000), la expansión del Islam a costa de la retirada del Imperio Bizantino asolado por otra peste. La conquista de América con la caída del Imperio Aztecas diezmado por las enfermedades Europeas… luego estas llegaron antes que los españoles en el imperio Inca… El mismo ejército de Lautaro fue aniquilado por la gripe.

En el siglo XX, la gripe española mató a más personas que la primera guerra mundial, y no pocos historiadores dicen que fue una de las principales causas de muerte en el frente occidental…

Sin son las enfermedades la causa de los cambios de ciclos históricos o son solo un catalizador, es una discusión abierta, pero su influencia no está en duda. Lo que sí está presente según los datos del FMI es que no es en la pandemia misma donde ocurren estos acontecimientos (por lo general) sino 1 o 2 años después.

En esta era del COVID-19 han ocurrido cambios políticos que no se podrían haber explicado sin la era de la pandemia: Desde la pérdida de las elecciones de Trump (difícilmente un presidente pierde la reelección con un 3,5% de desempleo – antes de la pandemia), la derrota brutal de la izquierda en Madrid, los estallidos sociales en diversos países del mundo desde USA , pasando por Colombia y ahora en Cuba donde los manifestantes desafían a la dictadura gritando “Patria y Vida” nos indican que grandes cambios debieran estar a la vuelta de la esquina – citando al FMI – dentro de 1 a 2 años más ya pasada la pandemia….

Israel, ¿Qué pasó durante la pandemia? ¿Qué grietas se ensancharon?: Es una pregunta muy compleja y obviamente las apreciaciones personales debieran dar distintas respuestas: Como primera grieta se pudo apreciar la diferencia ante la ley que tienen los distintos colectivos israelíes. Salieron a luz el trato distinto que tiene el colectivo ortodoxo frente al laico. Mientras los laicos no podían salir a correr más de 500 metros de su casa, el colectivo ortodoxo desafiaba las normas enviando sus hijos a los centros de estudios y a veces logrando que el mismo estado ceda frente sus demandas. La realidad no se hizo esperar y el COVID-19 produjo una gran mortandad en ellos, sobre todo en grandes rabinos; y más aún en los jóvenes que abandonaron en masa la ortodoxia, dejando al descubierto la indefensión de ellos frente a la vida secular.

Una segunda grieta que se amplió fue con el colectivo árabe, que se dieron durante en mayo del 2021 durante los enfrentamientos contra Hamas. Se pudo ver en la TV cómo se quemaban sinagogas y banderas de Israel, linchamientos entre judíos y árabes; y como ciudades mixtas que antaño se vanagloriaban de su diversidad y tolerancia entraban en una espiral de violencia sectaria.

¿Qué nos deviene en el futuro? Nadie lo puede saber, pero si vemos lo que ha sucedido anteriormente, es de esperar que estos próximos años puedan venir grandes cambios en Israel, y en el mundo… catalizados o debido a seres microscópicos.

Daniel Weinstein