Por David Arias Weil, Rabino y Vicepresidente II de la CCHIL 

 

Contando Monedas – Perspectiva

Hay un conocido ejemplo que se utiliza para enseñar el concepto de volumen y densidad. Se suele preguntar: “¿Qué pesa más, un kilo de plumas o un kilo de piedras?”. Ambos son un kilo, sin embargo parecen ser diferentes, distinto sería preguntar qué pesa más, si una bolsa de plumas o una bolsa de piedras. El ejemplo es claro.

Lo mismo podemos aplicar a nuestras vidas, la forma en la que medimos nuestra estadía en el mundo, nuestro paso por la tierra puede no ser el mismo en la medida en la que adquiramos la perspectiva correcta.

Son dos las Parashot de esta semana, las últimas del libro de Vaikrá (Levítico) Behar y Bejukotai. En la primera de ellas, Behar, se hace mención al año sabático y al jubileo. Cada 7 años, las tierra descansaba, no era trabajada y se comía lo que se juntaba en los años anteriores. Y cada 50 años (7 períodos de 7 años) se celebraba el jubileo, la redención de las tierras que volvían a sus dueños originales, se condonaban deudas y otros, generando un ciclo muy especial. La Torá, menciona que para contar el jubileo, se deben contar los años de una forma específica:

Y contarás siete semanas de años, siete veces siete años, de modo que los días de las siete semanas de años vendrán a serte cuarenta y nueve años.

(Vaikrá / Levítico 25:8)

 ¿Qué forma de contar es esta, “semanas de años”, “siete veces”? ¿No es mejor decir 50 años o 49 años?. Rabi Yaakov Krantz, el Maguid de Dubna, explicaba este pasaje con el siguiente ejemplo:

“Cierta vez una persona pobre que recolectaba limosnas puerta a puerta, comenzó a juntar muchas monedas. Con el paso del tiempo juntó una buena cantidad en su monedero y se enorgullecía ante sus conocidos, haciendo halago del dinero que había juntado. Se decía a sí mismo, que comenzaba a hacerse rico,  y contaba las monedas cada vez que podía.
Uno de sus conocidos, perspicaz, lo encaró diciéndole: Tu estás acostumbrado día tras día a contar tus monedas, por eso te parece que hubieras juntado miles. Empero, si pasas esas monedas a billetes de mayor valor, verás que no es tanto lo que tienes”…

Lo mismo sucede con los años que vivimos, explica Rabi Yaakov. Quien cuenta los días que ha vivido, le parece que hubiese vivido mucho sobre la faz de la tierra. Sin embargo, aparece aquí la Torá para decirnos, “Y contarás siete semanas de años”, invitándonos a pensar en períodos más largos de tiempo. Si contáramos los jubileos que vivimos, no llegaríamos a más de 2 o en el mejor de los casos, a 3, si es que se nace cercano al jubileo mismo. ¿Cómo cambiaría nuestra forma de pensar y ver la vida, si pensáramos que en realidad vivimos menos tiempo? Que en vez de vivir, 80, 90 o 120 años, vivimos apenas uno o dos jubileos! Contamos nuestros años, como quien cuenta monedas, cuando quizás deberíamos contar en unidades más grandes, que nos den perspectiva. En estos tiempos de crisis, pareciera ser que el tiempo no pasara, perdemos la perspectiva, creemos que hemos perdido mucho tiempo, sin embargo, si contáramos billetes en vez de monedas, descubriríamos que es apenas un espacio de tiempo en la larga vida del ser humano. Si bien es cierto este período ha estado lleno de sufrimiento, dolor e incertidumbre, no podemos perder la esperanza que nos da la perspectiva. Debemos dejar de contar y pensar en lo que tenemos en relación a otros, sino debemos vernos en relación a nosotros mismos. 1 año bien vivido y aprovechado al máximo, quizás sea mejor que 20 años desperdiciados; o quizás 20 años desaprovechados, pero que dejen una gran lección, valgan más que un año del que no hicimos nada.
Es un tema de perspectiva.

 

Shabbat Shalom