
Conozco a Olivia no hace demasiado, pero desde el primer minuto que vi sus videos quedé fascinado por su propuesta artística. Al tiempo me tocó leer algunos de sus ensayos y me impresionó más aún la potencia de su analítica que enlaza el arte y la política.
Pero no fue hasta anteayer por la noche, que presencié , por primera vez su trabajo que entendí la proporción real de su quehacer creativo.
Olivia Court Mesa es una coreógrafa chilena israelí, performer, profesora, improvisadora e investigadora con una carrera de 25 años. Ganadora en el 2017 al premio a la mejor intérprete individual, entregado por el Ministerio de Cultura, y en el 2022 galardonada en Rotterdam , y nuevamente por el Ministerio de Cultura por su trabajo en I Carry, you hold.
Su trabajo funde en la raíz emocional sudamericana la precisión alemana , donde se formó como bailarina , y la intensidad de la danza israelí.
A New piece (of my Heart) es una obra de danza que ‘fue construída a través de varias herramientas de trabajo colectivo, incluyendo acrobalance, circo, improvisación de contacto y otras para cualquiera que desee profundizar su entendimiento del movimiento y ver cómo estas prácticas pueden conjugarse en una pieza de baile” ,sostiene Olivia
La obra habla de resiliencia, de las emociones y las energías que habitan el cuerpo, se presenta como un testimonio íntimo y, al mismo tiempo, un ensayo visual sobre los fragmentos de identidad que sobreviven en un mundo marcado por la fragilidad emocional y la búsqueda de raíces.

Olivia cambia los roles de género en el baile creando un baile compartido. Los pedazos —sean materiales, corporales o afectivos— se reúnen en un espacio compartido, como si fueran ruinas re-significadas en el presente. Este gesto rescata la capacidad del arte de recomponer lo roto sin borrar las cicatrices. En un tiempo obsesionado con la idea de totalidad, la artista insiste en la potencia de lo incompleto.
No intenta ofrecer respuestas totales, sino a exhibir las grietas y los silencios donde lo íntimo y lo público se entrelazan.
La obra no se refugia en la confidencia autoreferencial, tampoco se entrega del todo a la denuncia social. Está ubicada en esa zona límite donde lo privado se convierte en alegoría de procesos mayores. Lo personal se transforma en escenario político y el espectador es interpelado a reconocerse en esa misma fisura.
Olivia sugiere que toda emoción profunda inevitablemente se politiza: el corazón no late aislado, late en un territorio atravesado por memorias colectivas, migraciones y desarraigos.
Oli nos recuerda que la creación artística no se limita a narrar lo ya dicho, sino a fracturar el territorio de lo dado. A New Piece (of my heart) nos devuelve la certeza de que en lo fragmentado también late una posibilidad de comunidad.
La próxima función de esta extraordinaria pieza será el 21/11 a las 14.00 hrs. en el teatro Inbal, Tel Aviv. No pueden perderse esta oportunidad de vivir esta experiencia.
Hernán López
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