Por David Arias Weil, Rabino y Vicepresidente II de la CCHIL

Cuando hace un año escribía algunas líneas sobre Parashat Ki Tisá, hacía un comentario con respecto a la necesidad de volver a otorgar espacio al individuo, a entender que la espiritualidad comienza en el uno a uno, en el contacto personal con Dios y con los demás, que a veces en la masa se pierde un poco el sentido.

Nunca pensé que un año después, en la misma Parashá, los titulares hablarían de la cuarentena, de no salir de las casas y aquí en Israel incluso de reducir las actividades comunitarias y sinagogales. Una verdadera paradoja, intentar ser judío mientras se está aislado. Una cosa es hacerlo en la intimidad, pero otra muy distinta es hacerlo sólo.

Aquí en Israel el famoso Corona está llevando a las autoridades a tomar medidas drásticas. Una de ellas la cuarentena, el aislamiento, ya sea en las propias casas o en los hospitales o lugares destinados para ello.

Pero el estar aislado no significa estar solo. Hoy, gracias a la tecnología podemos seguir estando juntos. Esto es algo temporal, que tarde o temprano va a pasar. (Esperemos que más temprano que tarde).

Permítanme recordarles lo que estudiamos el año pasado.

Moshé sube a recibir las segundas tablas de la ley, después del fracaso de las primeras. Ante esto Dios le pide, que a diferencia de la vez anterior, esta vez lo hagan con más recato, más íntimo:

“y que hombre alguno no ascienda contigo, ni que hombre alguno se haga ver en toda la montaña…” (Shemot / Éxodo 34:3).

RaSHI indica sobre este pasuk (versículo) que la razón de la instrucción es hacerlo de forma más recatada, y más tranquila que la primera vez que fue con bombos y platillos. Ahora no dice Dios, ahora vamos con calma. Agrega el comentarista, que este breve episodio nos viene a enseñar que no hay un atributo más loable que el recato, que la humildad.

Hoy en tiempos de aislamiento, volvemos a lo básico, a lo elemental. En el mundo en el que vivimos ahora, hasta estos días todo lo masivo, lo externo y lo parafernálico era sinónimo de éxito. Las sinagogas más numerosas eran consideradas las “que hacían las cosas bien”….

Cosa curiosa, hoy, dada la situación, quizás nos sentiremos más exitosos mientras menos gente venga a las sinagogas y más gente se quede en sus casas.

Este es el momento de preocuparnos del uno a uno, para que más adelante podamos volver a nuestras rutinas, tiempo de replantear prioridades, tiempo de evaluarnos. Aprovechar el hecho de estar en las casas para conversar, para mirarse a los ojos, para completar ese libro que no terminamos, para estudiar en familia la Parashá.

Mientras cuidemos por ahora la individualidad, podremos volver a formar un colectivo.

Mientras Moshé se encontraba en la soledad del Monte Sinai, por segunda vez, no entró en histeria ni en pánico pensando en qué sucedería con el pueblo, Moshé sabía que era una situación temporal.

Este no es el momento de entrar en pánico, ni de ser histéricos, es tiempo de ser responsables y serios. Humildes, recatados.

Y con el permiso de ustedes queridos lectores, me tomo la libertad de comentarles algo más. En los últimos días he visto varias publicaciones de líderes religiosos diciendo que “El Corona ya estaba anunciado en la Torá”. Que esto es “algo que le pasó a los chinos por comer animales no-kasher”. Seamos responsables amigas y amigos, si hay algo que dice la Torá con respecto al Corona… es que debemos cuidar nuestro cuerpo, nuestra vida, y seguir todas las instrucciones que se nos otorgan por parte de las autoridades. La Torá nos ordena siempre proteger nuestras vidas, así lo enseña el Sefer Devarim / Deuteronomio:

וְנִשְׁמַרְתֶּם מְאֹד לְנַפְשֹׁתֵיכֶם

Habrán de cuidarse mucho por vuestras vidas (4:15).

 

Shabbat Shalom.