Este año, igual que los dos anteriores ,queremos dedicar cada una de las velas de Jánuca a quienes traen más luz sobre nuestra sociedad.

Partimos con la primera vela encendida por Siván Gobrín, madre de Jonathan , Deby y Taly, esposa de Ariel, Vicepresidenta de la CCHIL y periodista.

Siván trabaja para la Fundación para el Bienestar de los Sobrevivientes del Holocausto, que es una organización sin fines de lucro, creada por los mismos sobrevivientes,  quienes entendieron que aquellos que llegaron  a Israel necesitaban de un apoyo para mejorar sus condiciones de vidas, así como para formar redes sociales.

La organización se desarrolló con los años abriendo diferentes departamentos en cargados de aspectos varios de la vida de los sobrevivientes.

“Desde tratamiento odontológico en sus casa, anteojos, renovaciones en la casa, especialmente en los baños donde las caídas son más frecuentes, sacan la tina y la convierten en ducha, botones de pánico, computadores nuevos con internet por dos años y estudiantes de colegios secundarios que llegan a enseñarles como se usan y donde trabajo yo, el departamento de voluntariados.”, cuenta entusiasmada Siván

El proyecto se llama “Solitario, pero no solo”, donde ella se encarga de dirigir a los voluntarios del área Hasharon, los capacita, y les adjudica un sobrevivientes para que lo visiten una vez por semana.

Mantiene una supervisión telefónica de cada uno de ellos, y envía voluntarios si fuese necesario.

Además de eso organiza eventos con empresas que quieran hacer donaciones, por ejemplo “para Jánuca hay dos empresas que van a visitar a una lista de sobrevivientes, les van a llevar sufganiot y van a prender velitas con ellos”.

La ONG también reparte frazadas, radiadores, cupones de comida y cajas con alimentos.
En todo aquello que puedan ayudar, están presentes.
La ONG también presta servicios a través de de asistentes sociales y abogados.
Siván es coordinadora de la zona de Hasharón , hay otros como ella en Haifa, Jerusalén, Tel Aviv y Beer Sheva.
En un Israel donde es tristemente común oír de sobrevivientes que viven en la pobreza y la soledad, esta ONG es una verdadera luz en medio de la oscuridad. Una deuda moral inmensa que ya es hora de que paguemos a esta generación que tanto sufrimiento acarrea sobre sus hombros.
Hernán López.