Por David Arias Weil, Rabino y Vicepresidente II de la CCHIL
La alegría de la Mitzvá.
Una de las particularidades de una Comunidad de Chilenos en Israel es que podemos cumplir casi en forma inherente a nuestro diario vivir, la Mitzvá de hacer Aliá y habitar la tierra de Israel.
A pesar de que no todas las interpretaciones legales y codificaciones de Halajá (ley judía) consideran este acto como una Mitzvá, es claro que es una acción sumamente positiva y vista con buenos ojos por el ideario judío colectivo. El hecho de habitar la tierra de nuestros antepasados nos permite cumplir determinados preceptos que fuera de la misma no es posible cumplir. Con todo, un elemento no menor en el cumplimiento de este precepto es hacerlo con Alegría!
La alegría y la felicidad al cumplir una Mitzvá, es un componente muy importante incluso en el aspecto legal de la tradición judía. Así como hay Mitzvot que requieren de Kavaná (intención) para poder cumplirlas, hay mitzvot que requieren de Simjá (alegría) para que sean llevadas a cabo.
Tal es así que incluso en la reprimenda, la serie de maldiciones que trae la Parashá como advertencia ante el no cumplimiento de los preceptos, dice que las maldiciones que caerán eventualmente sobre el pueblo tienen también su raíz en la falta de alegría al cumplir los principios de Dios. En palabras de la Torá:
“Puesto que no has servido a Adonai tu D’s., con regocijo y con bondad de corazón: por exceso de todo” (Devarim / Deuteronomio 28:47).
Pero incluso antes de llegar a esta sección de la Parashá ya la Torá nos menciona la importancia del regocijo y la alegría, específicamente en el cumplimiento de las Mitzvot de Aliá y del establecimiento en la tierra de Israel. Junto con la llegada a la tierra es necesario también preocuparse de seguir construyéndola, dando lo ,ejor de cada uno. Todo esto, haciéndolo con alegría.
“Y será que cuando vengas a la tierra que Adonai tu D’s., te concede a ti, en heredad, y la poseas y te asientes en ella” (ibid. 26:1)
La expresión hebrea “Y será”, “VeHaiá” suele ser relacionada con aspectos alegres y felices de la narración bíblica. En contraposición a la expresión “VaYehí” que denota un sentido negativo de lo que se narrará en esa misma sección. (Aunque esta clasificación no es del todo exacta, hay citas en el texto del TaNaJ en los que Vayehí o Vehaiá se usan indistintamente sin ninguna connotación positiva o negativa).
De todos modos iremos tras la explicación del Or Haim haKadosh, Rabi Haim ben Attar, cabalista y comentarista nacido en Marruecos en el Siglo XVII, quien interpreta el comienzo de la parashá de la siguiente forma:
“Dice la Torá Vehaiá “y será”, que es un vocablo que demuestra regocijo y alegría. Mostrándonos que la forma última de la alegría es por medio del asentamiento en la tierra de Israel. Tal como enseña el salmo: ‘Entonces se llenarán nuestras bocas de júbilo’ (Tehilim 128:2)”.
Rabi Haim ben Attar conecta el comienzo de la Parashá con el salmo 128, que habla del regreso del exilio. “Cántico de la ascensiones. Al retornar Dios, el regreso a Sión lo soñábamos, entonces se llenarán nuestras bocas de júbilo y nuestras lenguas pronunciarán cánticos”. (ibid).
Hasta aquí, todo bien. Solo que no siempre es alegre vivir en Israel, no todo es color de rosa, no todo es como Taglit o como un plan de Masá. No siempre se puede cumplir la Mitzvá de la Aliá y de la llegada a Israel con alegría. Hay familias que llegan aquí casi escapando, como última opción, como refugiados, lejos de ser motivo de alegría, es casi una última oportunidad. O incluso el hecho de habitar la tierra de Israel no siempre es algo alegre o lleno de regocijo, quedarse aquí tiene sus desafíos, y esa decisión a veces no es simple. En los tiempos del Corona en los que vivimos bajo una gran incertidumbre, todo parece perdido, el retorno a Sión más que un sueño, adquiere tintes de pesadilla, la economía presiona, los impuestos, no faltan ejemplos. Sin embargo depende de nosotros cómo miramos las cosas.
Hace unos 100, 80 o 90 años, los judíos hubiesen dado todo por poder protestar en contra del gobierno judío de turno en la tierra de Israel y hubiesen preferido un corrupto judío que los lidere y no un corrupto antisemita. Este argumento siempre suena un poco cliché, fácil y clásico, pero no por eso deja de ser menos cierto. Comparar la situación actual con una situación anterior, peor, es parte también de esta Parashá.
El comienzo describe el acto que debía llevarse a cabo al momento de llevar las primicias al Templo, momento en el que se debía hacer una breve declaración que relata los oscuros y sombríos momentos de la situación de esclavitud de Egipto.
Junto con las primicias, se debía recordar el pasado, ese difícil tiempo de la esclavitud, del llanto, de la presión en Egipto. Para hacernos recordar, que aunque el presente no sea fácil, el pasado no es una opción. No solo eso, sino que el ritual exigía traer las primicias, los buenos frutos en pos de un objetivo mayor.
Y así fue construido Israel, este país y así lo seguiremos construyendo, cada uno dando lo mejor de sí, para el bien común, para un objetivo mayor. Y si a veces es difícil, las palabras del Or Haim HaKadosh deben recordarnos que el cumplimiento de la Mitzvá de estar en Israel no está completo hasta que no se haga con alegría. En estos momentos de incertidumbre, agreguemos un poco de alegría, del corazón, de la Mitzvá.
Shabbat Shalom.
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