El diputado Gabriel Boric ha sido una de las figuras políticas que más dedicación ha puesto para que el millón de chilenos que vivimos fuera de Chile podamos tener una dimensión ciudadana activa, y así lo ha expresado a través de un proyecto de ley que presentó en el Congreso para la creación de una circunscripción en el extranjero que nos dé participación real, a través de tres representantes, en el poder legislativo chileno.

Declaró Boric al respecto, el martes 15 de junio del 2021 para el Diario de la Universidad de Chile

“No debemos tenerle miedo a más democracia, a más participación. En este mundo globalizado las fronteras de los mapas se diluyen y no definen el sentido de pertenencia ni dónde están nuestros corazones. Que los chilenos y chilenas que viven en el extranjero puedan ser parte de estos procesos es una deuda pendiente que hemos saldado solo a medias entregándoles la posibilidad de votar para plebiscitos o elecciones presidenciales. Tenemos que implementar, además, nuevos mecanismos de votos que faciliten el proceso de participación en las elecciones”

Sin embargo, esta “encomiable” actitud parece no ser válida para todos los chilenos en el extranjero, al menos no para los que vivimos en Israel, toda vez que la forma en que el ex diputado ha decidido relacionarse con nosotros ha sido diametralmente distinta, si no nula.

Ya el año 2018 en su visita a Palestina, junto a un grupo parlamentario, debió efectivamente pasar por Israel, como lo ha mencionado en variadas oportunidades para fundar su “experticia” en el tema de medio oriente. Sin embargo, en esta expedición, no se reunió con la Comunidad Chilena de Israel, y aún más: no respondió ninguna de las invitaciones que se le hicieron a él y a la comitiva para ello. Parece ser que formó su “fundada opinión” sin la necesidad de escuchar a los 10 mil chilenos que vivimos en Israel. Sumado a que, -por de pronto-, nuestra soberanía ciudadana la ejercemos a través del sufragio, el cual yace representado en el poder legislativo.

Tampoco le interesó escuchar a los chilenos de Israel cuando en el 2019 nuestros representantes Alejandra Dukes -Directora de Asuntos Parlamentarios- y Gabriel Colodro -Presidente de la comunidad-  visitaban el congreso chileno y de forma espontánea se le acercaron a conversar a lo que el contestó que los representantes chilenos eran unos “genocidas”. Otra prueba de la capacidad de Boric para entender las situaciones de forma instantánea dictaminando que todos los chilenos en Israel somos genocidas.

Ya por segunda vez mostraba que su “buena onda” a los chilenos en el extranjero excluía expresamente a los chilenos en Israel.

Siguiendo esta línea discriminatoria hacia los chilenos de Israel, ocurrió hace apenas unas semanas que declaró en entrevista organizada por instituciones judías de Chile, que Israel era un estado criminal, lo dijo de hecho varias veces en la misma entrevista, y explicó que su presencia en ese foro se justificaba porque habían “judíos anti sionistas” con los que él si se conectaba. O sea, es razonable entender que con los chilenos que viven en Israel, judíos y no judíos, si son sionistas a sus ojos de rápido y truculento juicio, no hay espacio para escucharlos. Y pareciera que en este tema Boric si es consistente:  cuando discrimina lo hace hasta el final.

La guinda de la torta llega ayer cuando firma un compromiso con la Comunidad Palestina de Chile para apoyar una ley de boicot a Israel y otras medidas discriminatorias hacia los chilenos en Israel.

Entonces señor Boric: ¿qué derechos defiende usted? -porque los de los chilenos en Israel no son parte de ellos. Usted no quiere ser presidente de todos los chilenos, sino solo de los que piensan como usted, y además ni siquiera se ha dado el tiempo de hablar con los que vivimos aquí y conocer nuestra versión de la realidad y vivencias personales.

Este mesianismo refundador, que parece poseerlo, le adjudica el poder de decidir a quien se escucha y a quien no, quien es genocida y quien criminal, con sus fallidos estudios de derecho le bastó para hacer el juicio y dictar sentencia.

Pues bien, siento decirle que los chilenos en Israel no vamos a quedarnos en silencio viendo como trata de manipular la opinión publica y sacar votos a nuestra cuenta.

La verdad está en los hechos y no en los discursos altisonantes, lo que usted trae para nosotros no es una redención social y política, sino la estigmatización, la discriminación y el distanciamiento entre los pueblos chileno e israelí.

Gabriel Boric, no hiciste observación alguna a la participación política de los chilenos que son parte de la dictadura palestina, aquél gobierno criminal y terrorista que cuelga a gente de los postes, que prepara bombas para ser detonadas en los buses y restaurantes israelíes, hiriendo gravemente a chilenos también. Esa dictadura que condena a la mujer a una suerte de sub-ciudadanía y que persigue a sus disidencias sexuales hasta la pena capital. Todo esto como parte de la supuesta estrategia “anticolonial” y de “resistencia” que tu avalas día a día.

No hiciste observaciones contra los chilenos en Francia o en los países anglosajones por el colonialismo británico o francés, no castigaste a los chilenos españoles por el colonialismo de España sobre los pueblos originarios, y por supuesto tampoco contra los rusos por la lista interminable de violaciones a los derechos humanos que lleva a cabo su gobierno. Sólo hay un grupo de chilenos contra los que te has manifiestamente expresado contrario: los chilenos en Israel.

Boric nos discrimina, su coalición nos discrimina, y ya incluso antes su socio Daniel Jadue lo dijo sin pelos en la lengua de la forma más cruda y violenta. Pero Boric… tú eres más cauto, te gusta eso de mostrar que has aprendido, que eres diferente, pero el problema esta en que los datos de la realidad demuestran lo contrario. Los chilenos en Israel somos la prueba viviente de que tu discurso es eso, aire movido por los labios, como dijo el poeta.

Boric nos discrimina, pero Boric no es Chile y vamos a pelear por nuestros derechos. Chile somos todos los ciudadanos, también los que somos diferentes a ti Gabriel Boric.

 

Hernán López                                                          Ale Dukes