La última videocolumna de Ale Dukes, Directora de Asuntos Parlamentarios de la CCHIL, en la que explica los actos discriminatorios del candidato a la presidencia, Gabriel Boric, hacia los chilenos en Israel ha tenido un sin número de reacciones en todos los sentidos, la mayoría de empatía hacia nuestra postura.

Sin embargo, como ocurre tantas veces cuando quien se enfrenta al teclado carece de fundamentos, una pequeña porción de las reacciones usó del viejo, y siempre venenoso argumento ad hominem. Al respecto me parece importante establecer claramente algunos puntos.

La Comunidad Chilena de Israel es una ONG israelí, que no tiene identificación política partidista alguna, no respecto a la política interior israelí, mucho menos respecto a la chilena. En nuestro seno conviven diversas sensibilidades políticas, religiosas y culturales, nuestro objetivo es fortalecer las relaciones entre Chile e Israel. En esa línea hay oportunidades en que nuestras opiniones implican en si una posición, sin embargo, esta no es partidaria, el hecho de que un político actúe en contra de los intereses de nuestra comunidad o de las relaciones entre Chile e Israel, no nos hace sus oponentes políticos per se, sino única y exclusivamente en tanto este político o este partido insista en su ataque hacia nosotros.

Un ejemplo magnífico es el apoyo que políticos y partidos chilenos dan al movimiento de Boicot, Desinversiones y Sanciones contra Israel, BDS, que siendo transversal, exige de nosotros un posicionamiento también de amplio alcance a todos aquellos que trabajan por enturbiar las relaciones entre nuestras patrias, sean estos del partido político que sean.

Afortunadamente, los amigos de Israel y de los chilenos en Israel, son también muchos y se expresan también de forma transversal. Es por eso por lo que hemos publicado en medios de comunicación de toda índole y eso no significa que compartamos idearios de forma absoluta o estratégica, sino que en lo referente a las relaciones entre Chile e Israel coincidimos, por lo mismo nos reservamos el legitimo derecho de cooperar con nuestras columnas en cualquier medio que quiera publicarnos, de izquierda, derecha o centro.

Finalmente, cada miembro de nuestra entidad tiene, por su puesto, su personal visión de la sociedad, y bien que así sea, sin embargo, cuando se expresan a nombre del colectivo lo hacen a nombre de todos y en eso no son aceptables las interpretaciones mal intencionadas. Ale Dukes es una líder bien conocida en la derecha chilena, eso no ha disminuido una sola vez su capacidad para defender los derechos de todos los chilenos en Israel, personalmente, como hombre de izquierdas, no he sentido duda alguna de que su poderosa palabra me cobija independiente de nuestras diferencias ideológicas. Esa es la esencia de un buen líder, su mayor prueba, servir con lealtad incluso a los que piensan distinto a ella.

Y por cierto, ese es el mensaje central de su video columna sobre Boric.

Ale Dukes representa una visión apasionada, bien informada y mejor todavía expresada del activismo chileno sionista. Nos representa absolutamente y no merece otra cosa que respeto por su valor.

Así que señores, pues si, somos sionistas, muy orgullosos de ello, y luchamos por nuestra gente, así que váyanse acostumbrando.

 

Hernán López

Director Ejecutivo de la Comunidad Chilena de Israel