
La embajadora de Palestina en Chile, Vera Baboun, ha publicado una columna de opinión en la página oficial de la embajada, y que fue publicada también por RadioBio Bio, el medio ventrílocuo del extremismo islámico, en la que acusa a Israel de utilizar la violencia sexual como herramienta de ocupación.
Mahmoud Abbas fue elegido presidente de la Autoridad Palestina en enero de 2005 para un mandato de cuatro años. Su mandato expiró en 2009. Sin embargo, continúa gobernando hasta hoy. Las últimas elecciones legislativas palestinas tuvieron lugar en 2006. Desde entonces, millones de palestinos han alcanzado la mayoría de edad sin haber participado jamás en una elección nacional.
La representante de una dictadura que no renueva democráticamente su mandato desde hace dos décadas pretende presentarse ante la opinión pública chilena como árbitro moral de los derechos humanos???!!!
Es una acusación gravísima.
En 2025 fue publicado “Silenced No More”, un informe de casi 300 páginas elaborado por una comisión civil integrada por juristas, investigadores y especialistas en derecho internacional. El trabajo recopila centenares de testimonios, evidencia visual, análisis jurídico y documentación reunida durante más de dos años de investigación. Sus autores concluyen que la violencia sexual formó parte de la estrategia de terror desplegada por Hamás durante la masacre del 7 de octubre y en el cautiverio de rehenes en Gaza.
Sin embargo, la columna presenta como hechos establecidos acusaciones contra Israel que esconden la verdad de las atrocidades de Hamás para cubrirlas con un velo de mentiras sobre Israel. La pregunta es inevitable: ¿dónde está la evidencia que permita sostener una acusación semejante?
Resulta llamativo contrastar esa certeza con el tratamiento que recibieron los crímenes sexuales perpetrados por Hamás el 7 de octubre de 2023.
Sobre la Autoridad Nacional Palestina diversos organismos internacionales han documentado durante años denuncias de detenciones arbitrarias, persecución de opositores políticos, restricciones a la libertad de prensa y limitaciones al ejercicio de derechos civiles fundamentales en los territorios administrados por la Autoridad Palestina.
Y surge entonces una pregunta que la columna no responde.
¿Qué ha hecho la Autoridad Palestina por los derechos de las mujeres palestinas?
¿Qué reformas ha impulsado?
¿Qué libertades ha ampliado?
¿Qué mecanismos efectivos de protección ha fortalecido?
¿Qué periodistas críticos pueden hoy ejercer libremente bajo su administración?
La cuestión de fondo no es si la embajadora tiene derecho a opinar. Por supuesto que lo tiene.
La cuestión es otra: ¿qué credenciales democráticas exhibe la representante de una administración que lleva veinte años sin elecciones para presentarse en Chile como juez moral de los derechos humanos?
Los derechos humanos no son un arma que se carga para acusar al adversario y se guarda en el armario cuando se trata de examinar la propia realidad.
Quien formula acusaciones tan graves tiene la obligación de someterlas al mismo estándar de evidencia que exige para los demás.
Y quien pretende dar lecciones de derechos humanos debería comenzar por demostrar que los respeta en su propia casa.
Yael Camhi
Lecciones de ética para la Embajadora Palestina en Chile
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